COMPORTAMIENTO

El problema del comportamiento en caninos, es un tema muy frecuente de escuchar en cualquier consulta veterinaria. La mayoría de ellos pueden ser evitados desde la adquisición del cachorro, pero también con la toma de conciencia y responsabilidad de sus propietarios.

LA ANSIEDAD

Este problema es uno de los más comunes en una consulta al veterinario, se trata de una afección emocional que se manifiesta cuando el perro es separado de un objeto o persona al cual esta excesivamente unido.

Estos perros son llevados a la consulta debido a que han causado destrozos de importancia, han orinado y defecado por todos lados de la casa e incluso sus ladridos, aullidos y gemidos se han hecho interminables e insoportables, en especial para el vecindario. Con el propietario, el perro se muestra "pegajoso" y pesado, muy juguetón, le hace "fiesta" miccionando de la emoción y se comporta más como un cachorro que como un perro adulto.
En casos graves, el perro no presenta ningún comportamiento durante la exploración, siempre está a los pies de su dueño, tiene tendencia a comer de más y se lame exageradamente en el mismo lugar, lo que provoca heridas serias en la zona. Cuando sale de paseo, no se mueve y permanece muy cerca a su dueño.
Esta patología se observa en perros de ciudad antes de la edad de la pubertad, sin distinción en cuanto a sexo o raza. Pertenecen a gente que vive sola, personas mayores o que adquirieron al perro tras una muerte.

Durante todo el período de socialización, el cachorro se apega a su madre, identificándose con ella para adquirir todos los códigos y reglas que regirán su vida futura. Sin embargo, este período de apego no es indefinido; de hecho, los cachorros deberán transferir ese apego de la madre hacia un grupo social: el desapego. Este comienza a las 10 o 12 semanas de vida para finalizar hacia los cuatro o cinco meses en machos y un poco después en las hembras.
Cuando el cachorro llega a una casa, cambia de entorno, por lo que va a apegarse a la primera persona que le dé de comer, le acaricie, etc. Hacia los cuatro o cinco meses, los amos deben provocar el desapego. Si esto no se realiza, lo que suele ocurrir en bastantes ocasiones, es que la más mínima separación de la persona de apego le hará entrar en un estado de pánico y desamparo, y le hará buscar los olores del amo. Esta búsqueda será en forma exacerbada y por lo tanto producirá destrucciones masivas, lo cual no significa en ningún caso venganza por parte del perro. Además, el amo realiza a menudo los mismos gestos antes de partir (sacar las llaves, ponerse el abrigo, etc.) o despedirse especialmente de él. De esta forma, el perro sabe que se va a quedar solo, por lo que comienza desde ese momento a mostrar signos de ansiedad. Al tratar de consolarlo o tranquilizarlo, los amos sólo consiguen reforzar esos signos.

El tratamiento se basa en una parte médica que permite facilitar el aprendizaje, y de una parte conductual, con interrupción de los rituales de partida y puesta en funcionamiento del período de desapego. Este tratamiento es eficaz si los dueños se motivan y si el perro es todavía jóven.-



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